Ambiente intrauterino, ¿territorio hostil?

¿Sabías que durante el embarazo el “ambiente” que hay en el útero es capaz de influir en la genética del bebé? Además, lo puede hacer de una forma tan estable que muchas modificaciones se mantienen en la vida adulta e influyen en la salud.

De hecho, este ambiente intrauterino se relaciona con enfermedades metabólicas en los adultos como la diabetes y la obesidad.

Por ello, este ambiente puede ser un factor de riesgo que conlleva la transmisión de problemas metabólicos de generación en generación.

¿Pero qué factores pueden causar este ambiente de riesgo durante el desarrollo del bebé? O ¿Cómo puede ocurrir esto?

Aquí tienes el pódcast por si prefieres escuchar en lugar de leer.

¡Empecemos!

Ambiente intrauterino y salud en el adulto

En los últimos 30 años ha habido grandes evidencias científicas que apoyan una relación entre el ambiente intruterino y el riesgo a desarrollar diabetes y obesidad.

Una teoría que explica la interacción entre desarrollo prenatal y salud es la “teoría del fenotipo ahorrador”.

Según esta teoría una baja disponibilidad de nutrientes en el útero afecta al feto. Pero ¿de qué manera? Pues tiene un menor crecimiento y su metabolismo cambia para adaptarse a estos pocos nutrientes. Lo que pasa es que si después de nacer hay disponibiliad de alimentos, el metabolismo no estará preparado para ello. 

Hay estudios que se han llevado a cabo con datos de descendientes de mujeres que sufrieron hambruna durante el embarazo. Concretamente, fueron mujeres que vivieron la hambruna holandesa y la hambruna de China. Los resultados revelan que los descendientes tienen más riesgo de desarrollar diabetes, sobrepeso, síndrome metabólico…

De hecho, en China se está viviendo una epidemia de diabetes tipo 2 y parece ser que un factor que ha contribuido mucho es la hambruna que hubo entre 1959 y 1961.

Teoría del fenotipo ahorrador.

También hay otros factores que no están relacionados con la alimentación y que pueden influir.

Infecciones víricas durante el embarazo se han asociado con mayor riesgo de diabetes tipo 1, especialmente infecciones por enterovirus.

También en mujeres que sufren diabetes gestacional se ha visto que inducen una respuesta inflamatoria excesiva en el feto, que puede suponer un riesgo en el adulto.

Aunque los mecanismos de cómo ocurre esto no está claro. Es curioso como la respuesta inflamatoria durante el desarrollo puede causar enfermedades metabólicas. Y las enfermedades metabólicas afecten a la inflamación. 

También la exposición a sustancias químicas como el tabaco pueden aumentar el riesgo de diabetes.

Incluso se han podido llevar a cabo dos estudios en los que se evaluó como un gran estrés materno aumenta el riesgo de la descendencia de desarrollar diabetes. Uno en las mujeres que sufrieron la tormenta de hielo de Quebec y otro con mujeres que sufrieron la muerte de algún ser querido.

Factores durante el desarrollo que se asocian con problemas metabólicos en el adulto.

¿Qué sentido tiene todo esto? Pues preparar al bebé para que nazca lo más adaptado posible al entorno. Es cierto que el ambiente después de nacer puede no ser igual, sí. Pero ¿qué otro mecanismo podría tener el cuerpo que fuera más eficaz?

Por eso también, aunque los seres humanos compartamos ADN por ser de la misma especie, podemos vivir en ambientes y situaciones tan distintas. Porque la genética puede ser flexible sin tener que cambiar la secuencia del ADN (que es heredada de nuestros progenitores) y adaptarse al ambiente ya en el útero materno. 

Mecanismos que conectan el ambiente intrauterino durante el desarrollo con la salud en el adulto

Que el ambiente durante el desarrollo influye en el riesgo a sufrir enfermedades metabólicas es algo que se conoce muy bien. Lo que no se conoce tanto son los mecanismos que actúan.

Aunque en los últimos años, se están estudiando los mecanismos epigenéticos.

¿Qué es esto de los mecanismos epigenéticos?

Pues verás nuestros genes y el ambiente se comunican (en ambiente me refiero a cualquier cosa o situación externa, ya sea la dieta o una situación de peligro).

Así, nuestras células saben que ocurre en su entorno y se adaptan a las condiciones externas. Esta comunicación permite que podamos vivir en diferentes ambientes y podamos hacer frente a cambios externos. En definitiva, nos permite sobrevivir y de la mejor manera posible.

*Nota: un ejemplo de lo rápido y extremo de esta adaptación lo puedes leer en: ¿Qué cambios biológicos experimenta un astronauta en el espacio?

Los mecanismos epigenéticos son los que inducen cambios en la genética en respuesta a señales del ambiente. Así la genética puede adaptar las instrucciones que le da a las células para que funcionen de forma óptima.

De esta forma, las instrucciones genéticas cambian sin que cambie el ADN en sí.

Existen diferentes mecanismos epigenéticos pero todos ellos tienen algo en común. En todos hay alguna molécula que se une al ADN y envía la señal de que se modifique su estructura. El objetivo es hacerlo accesible o no accesible a las moléculas que se encargan transcripción.

Los mecanismos epigenéticos modifican la estructura del ADN para regular la expresión genética.

La transcripción es el primer paso para producir proteínas.

Si las moléculas encargadas de la transcripción tienen acceso a leer la información de los genes, se fabrican proteínas. En cambio, sino tienen acceso no se producen.

Entonces regulando el acceso a la transcripción de los genes se pueden producir más o menos cantidades de proteínas. De esta manera se produce solo lo que se necesita en el momento en qué se necesita.

Epigenética en el desarrollo prenatal

Pues durante el desarrollo prenatal también pueden ocurrir estos mecanismos epigenéticos. De esta manera el bebé se adapta lo mejor posible a su ambiente.

Por ejemplo, cómo hemos visto al principio, si en el ambiente hay pocos nutrientes pues su metabolismo funcionará de forma que pueda vivir con pocos nutrientes.

Lo que pasa es que estas señales epigenéticas que se unen al ADN durante el desarrollo prenatal pueden ser muy estables. Tan estables que pueden mantenerse unidas al ADN hasta en el adulto.

Entonces si después de nacer no hay esa escasez de alimentos para la que se ha programado el metabolismo, hay un mayor riesgo de tener peor salud metabólica.

Pero ojo, que también hay que tener en cuenta que a su vez el propio ADN influye en la regulación genética, es decir que esta regulación no depende solo de la epigenética.

Así que hay una interacción muy compleja entre ambiente intrauterino, genética y mecanismos epigenéticos.

¿Qué implica esto? Pues que podemos nacer por ejemplo con un metabolismo preparado para vivir con pocos nutrientes, por el ambiente en el que se ha producido nuestro desarrollo antes de nacer.

Sin embargo, dependerá del ambiente en el que vivamos y de nuestra forma de vida que eso sea una ventaja o una desventaja.

También, durante la vida adulta estamos continuamente expuestos a un ambiente que puede producir cambios epigenéticos en nuestro ADN y con ello modular la función de los genes.

Los adultos también están expuestos al ambiente. Esto puede aumentar el riesgo a enfermedades metabólicas con el que se ha nacido o bien contrarrestarlo.

Así que podemos nacer con una predisposición a tener por ejemplo obesidad por cambios epigenéticos. Pero esta predisposición puede ser “corregida” al tener otros cambios epigenéticos durante la vida.

El hecho de que las marcas epigenéticas dependan del ambiente intrauterino y de otras exposiciones de la vida, puede suponer una gran ventaja para frenar y reducir enfermedades metabólicas.

Enfermedades que cada vez afectan a un mayor número de población como la obesidad que es un problema de salud pública global.

Avanzar en este campo de estudio podría permitir la oportunidad de intervenir durante la gestación y la vida postnatal temprana para potenciar las marcas epigenéticas favorables y evitar las desfavorables en la mayor medida.

Además, esto ayudaría a reducir la transmisión de generación en generación de estas enfermedades.

Conclusiones

Que el ambiente intrauterino durante el desarrollo prenatal influye en la salud metabólica en el adulto es algo que se sabe que ocurre.

Aunque se necesita más evidencia científica para estar seguros de que es la epigenética la encargada de conectar el ambiente intrauterino y sus efectos en la salud metabólica en la vida adulta.

Me gustaría también destacar antes de acabar que en la salud metabólica influyen otros factores como la dieta, el ejercicio físico y la genética.

Por ejemplo, en el caso de la diabetes hay estudios sobre los siguientes factores de riesgo:

Envejecimiento, ambiente en la infancia temprana, variantes genéticas, influencias paternas y maternas.

La madre puede “aportar” riesgo porque es la que tiene el embarazo, trasmite su genética, participa en los cuidados… Pero el padre también puede contribuir al riesgo de forma genética y no genética como a través de los cuidados paternos.

Aunque es cierto que las influencias paternas tienen menos evidencia científica, pero también los estudios se centraban mayoritariamente en la contribución materna hasta no hace mucho.

Avanzar en estudios de este tipo puede permitir reducir el riesgo de enfermedades metabólicas ya desde el desarrollo prenatal.

Para acabar te dejo el enlace de un artículo en el que asocian el riesgo de ovarios poliquísticos con un peso superior al deseado al nacer por si te resulta interesante. 

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