Café y salud: ¿Granos de vida?

En el post anterior te conté 7 efectos fisiológicos de la cafeína. ¿Pero qué se sabe sobre sus efectos en la salud? Que aumenta la tensión, que aumenta el riesgo de un infarto, que es cancerígena… Son cosas que se pueden vincular a la cafeína y por extensión se asocian al café. 

Pero ¿esto es verdad?

El mismo artículo del que hablamos de la prestigiosísima revista The New England Journal of Medicine, recoge toda la información relevante que permite responder a esta cuestión.

Esta vez hablaremos principalmente sobre el café porque es la principal fuente de cafeína en los adultos.

Aquí tienes el pódcast por si prefieres escuchar en lugar de leer. 


¡Empecemos!

Efectos de la cafeína en la salud

Presión arterial, lípidos en sangre y enfermedades cardiovasculares.

Por lo general, las personas desarrollan tolerancia a la cafeína la primera semana de su consumo habitual (aunque en algunas personas puede ser incompleta).

Hasta entonces, la presión sanguínea puede aumentar a corto plazo.

Por otra parte, en estudios en los que se ha evaluado durante largo tiempo la ingesta habitual de café y té no han mostrado ningún cambio importante en la presión arterial ni en personas con hipertensión.

De hecho, tampoco se ha asociado el consumo de café a tener más riesgo de hipertensión.

Ello puede deberse a que otros componentes de estas bebidas pueden contrarrestar el efecto de la cafeína en la tensión. Porque la cafeína sola, sí se ha visto que la aumenta.

Por lo que respecta al colesterol, se ha observado que un elevado consumo (6 tazas al día) de café no filtrado aumenta el colesterol “malo”, estimándose que aumenta en un 11% el riesgo a padecer problemas cardiovasculares. En cambio, el café filtrado no aumenta el colesterol.

Exceso de café no filtrado y riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Por otra parte, muchos estudios han investigado la relación entre: café y cafeína – enfermedad de las arterias coronarias e ictus.

Lo que se ha podido observar en estos estudios es que el consumo de hasta 6 tazas de café filtrado con cafeína al día no se asocia con mayor riesgo de enfermedad de las arterias coronarias ni ictus, en comparación con nada de consumo de café.

De hecho, el consumo de café se asocia con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares. Siendo la cantidad de entre 3 y 5 tazas al día la de menor riesgo (ojo sin sobrepasar los 400 mg de cafeína al día).

Asimismo, este menor riesgo se ha visto también para ictus, enfermedad de arterias coronarias y muerte por causas cardiovasculares.

Este hallazgo se observa tanto en población general como en personas con antecedentes de hipertensión, diabetes, o enfermedades cardiovasculares.

Mantenimiento del peso corporal, resistencia a insulina y diabetes tipo 2.

Se ha visto que puede tener un efecto beneficioso, aunque modesto, en el mantenimiento del peso corporal. La cafeína puede disminuir el apetito e incrementar la tasa metabólica basal.

Pero si la cafeína proviene de refrescos o bebidas energéticas puede ocurrir lo contrario y que se observe un aumento de peso. ¿El motivo? Exacto, estas bebidas tienen un alto contenido en azúcares. Lo mismo ocurre si se añade mucho azúcar al café o al té.

El exceso de azúcares de las bebidas con cafeína puede conducir a un aumento de peso.

Respecto a la resistencia a insulina y la diabetes, hay que distinguir entre efectos a corto y largo plazo.

Resulta que a corto plazo la cafeína aumenta la resistencia a la insulina, pero a largo plazo ocurre lo contrario.

Este efecto de disminución en la resistencia a la insulina se ha visto en personas que consumen café con cafeína y descafeinado.

Pero no solo eso, el consumo habitual de café aunque sea descafeinado reduce el riesgo de diabetes tipo 2, y además la dosis influye de forma positiva. Más café, menos riesgo de diabetes. Aunque ojo, tampoco hay que pasarse que ningún extremo es bueno.

Recuerda que la dosis máxima recomendada es 400 mg de cafeína.

Se han propuesto dos explicaciones a este efecto. Una es que el cuerpo desarrolla tolerancia. La otra que el efecto adverso a corto plazo se compensa con beneficios a largo plazo mediado por otros componentes del café.

Cáncer y enfermedades hepáticas

El café y la cafeína no son cancerígenos ni tampoco aumentan la mortalidad en personas que sufren cáncer. De hecho, se ha visto que reduce el riesgo de desarrollar algunos cánceres.

En concreto, se asocian con un menor riesgo de melanoma, cáncer de piel no melanoma, cáncer de mama, de próstata, endometrial y hepatocelular.

Respecto a las enfermedades hepáticas, el consumo de café se asocia con un hígado más saludable.

La cafeína puede prevenir la fibrosis hepática.

La fibrosis se produce cuando se genera un tejido para reparar una herida, lo que pasa es que este tejido puede acumularse y reemplazar al tejido sano. Así, puede llegar a evolucionar a “males mayores” como por ejemplo a una cirrosis.

Y ¿cómo hace esto la cafeína? Pues a través de los receptores de adenosina (esos de los que te hablé en el anterior post de la cafeína).

La cafeína se une a estos receptores. Así la adenosina no puede unirse a ellos y no puede inducir la remodelación del tejido que puede derivar en fibrosis.

La inhibición de receptores de adenosina conduce a una menor remodelación de tejido.

Por otra parte, otras sustancias del café llamadas polifenoles, también protegen la salud del hígado porque mejoran la homeostasis de las grasas y reducen el estrés oxidativo.

En otras palabras, ayudan a mantener el equilibrio entre grasas almacenadas y utilizadas, así previenen que se acumulen en el hígado. El estrés oxidativo se da cuando se produce un exceso de moléculas químicas que oxidan a componentes de las células y causan un daño. Los polifenoles ayudan a reducir estas moléculas oxidantes.

Litiasis (formación de piedras en algún órgano)

El consumo de café se asocia con menos riesgo de cálculos renales, cálculos biliares, y cáncer de vesícula.

En el caso de los cálculos renales se ha visto este efecto tanto para el café con cafeína como para el descafeinado.

Sin embargo, respecto a las piedras y cáncer de vesícula, es más favorable el café con cafeína que el descafeinado. Lo que hace suponer que la cafeína tiene algún papel importante en este efecto.

Enfermedades neurológicas

El consumo de café se asocia con menos riesgo de sufrir Parkinson y depresión. Sin embargo, no parece tener ninguna influencia sobre el riesgo de demencia o Alzheimer.

Respecto al Parkinson y la depresión, este riesgo reducido se ha observado para el café con cafeína. Así que nuevamente parece ser que en ello está involucrada la cafeína más que otros componentes.

Nuevamente este efecto puede ser el resultado del bloqueo de los receptores de adenosina. En este caso, se previene la neurodegeneración que induciría la adenosina de unirse a sus receptores.

La inhibición de receptores de adenosina conduce a una menor neurodegeneración.

Mortalidad

En personas sanas, consumir entre 2 y 5 tazas de café al día (ojo sin superar la dosis de cafeína recomendada), se asocia con menor mortalidad. Independientemente de que el café sea descafeinado o con cafeína.

Este efecto se produce independientemente de tener un metabolismo rápido o lento, y por lo tanto independiente de la genética que se tenga para dicho metabolismo.

Consideraciones importantes de los estudios científicos

Todo lo que te he contado es información resultante de estudios científicos, pero éstos pueden tener una serie de limitaciones que me gustaría contarte.

  1. Los efectos a corto plazo de la cafeína pueden no ser los mismos que a largo plazo, por la tolerancia que se desarrolla.
  2. En los estudios en los que se evalúa la relación entre cafeína – enfermedades crónicas, pueden estar participando otros factores como fumar u otros hábitos que pueden no tenerse en cuenta de forma adecuada.

Esto hace que puedan asociarse efectos perjudiciales o beneficiosos a la cafeína que son realmente resultado de otros hábitos.

Por ejemplo, esto ocurre con la genética. Intentar evaluar si la genética influye en los efectos de la cafeína sobre la salud es complicado.

Porque una persona con variantes genéticas que conllevan una metabolización de la cafeína más lenta, tienden a ingerir menos pero a tener mayores niveles en sangre. Esto puede crear confusiones. Tenerlo en cuenta de la forma adecuada es complicado pero necesario.

  1. La dosis que dice tomar la persona puede ir acompañada de un error de medición. El tamaño de la taza y la dosis de cafeína por taza puede variar, el tipo de café, con qué se acompaña el café…

En conclusión, la cafeína sino se consume en exceso no aumenta el riesgo de la variedad de enfermedades que te he comentado.

Es más, reduce la mortalidad general y reduce el riesgo de algunas enfermedades.

Eso sí, sino se supera la dosis recomendada de 400 mg. Sin embargo, también vimos como el metabolismo de la cafeína variaba entre personas. Así que, habrá gente que necesite tomar menos para que le siente bien. Mientras que otros puede que beban más y se encuentren bien.

Es importante recordar que no se recomienda el café o la cafeína para prevenir ninguna enfermedad. No obstante, un consumo moderado de café y té puede formar parte de un estilo de vida saludable. Por supuesto, siempre que no se sufra alguna condición en la que un médico recomiende evitarlos.

 

Para acabar te dejo el enlace del artículo de la revista The New England Journal of Medicine que he utilizado como fuente

También te dejo el enlace al post en el que te cuento los efectos de la cafeína y al que hago referencia en varios puntos. 

 

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