Cáncer, cáncer hereditario y genética

Publicado el 03 de julio de 2021

Nerea Castillo

El cáncer es una patología muy temida que despierta muchas preguntas tanto en la persona que lo sufre como en sus seres queridos. Cuando una persona recibe el diagnóstico de cáncer, es posible que surja la duda de si en algún momento si puede ser hereditario y lo puede desarrollar alguien más de la familia.

Afortunadamente, la mayoría de casos no son hereditarios. Se estima que la herencia juega un papel fundamental en el 5-10% de los casos.

¿Pero por qué heredar ciertas mutaciones puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer?

¡Empecemos!

¿Cómo se desarrolla el cáncer?

Veamos primero cómo se desarrolla el cáncer antes de responder a la pregunta planteada en la introducción.

En una situación normal

Las células se dividen de forma controlada para dar lugar a células hijas. Esto quiere decir que se dividen cuando es necesario y la cantidad de veces que haga falta.

Antes de dividirse, el ADN tiene que haberse replicado para que cada célula hija herede una copia y que ambas tengan toda la información genética necesaria para funcionar correctamente. En este proceso, puede haber errores. Es decir, que en algún punto del proceso la secuencia de ADN se puede copiar mal y, en consecuencia se, produce una mutación.

Sin embargo, las células están preparadas para hacer frente a este problema. Para ello, tienen mecanismos para detectar el error y repararlo. Seguidamente, pasan por puntos de control en el que se autoevalúan y deciden si pueden continuar con la división.

Esto da lugar a tres situaciones:

  1. El error se detecta y puede ser reparado. Restableciéndose la copia correcta de la secuencia original.
  2. Cuando el error es de poca importancia y no ha sido detectado, puede «dejarse pasar» y la célula se divide.
  3. El error es demasiado grande para ser reparado. Llegados al punto de control de calidad de la copia, este error se clasifica con incompatible con seguir el proceso. Entonces, la célula activa un proceso de muerte celular programada (apoptosis).

 

Es decir, que las células que tienen mutaciones graves debido a que el ADN se ha copiado mal en lugar de dividirse se mueren voluntariamente. De este modo, evitan que esas mutaciones se propaguen.

Cuando hay un mutación en el ADN pueden darse tres situaciones en función de si puede ser reparada y de su gravedad.

En el cáncer

En la célula se producen una serie de mutaciones que le confieren la capacidad de dividirse incontroladamente, de escapar a la apoptosis y del sistema inmune, de invadir el tejido del que forma parte u otros, de inducir la formación de vasos sanguíneos.

Todo empieza cuando el ADN sufre una serie de mutaciones que permiten a la célula dividirse más de lo que debería. Esto también puede producirse por mecanismos epigenéticos. Éstos son mecanismos que no cambian la secuencia del ADN, pero cambian la regulación genética ─activan o inactivan genes─.

Estas divisiones conllevan que el ADN tenga que copiarse más veces, aumentando la probabilidad de nuevas mutaciones. Por ello, la edad es un factor de riesgo para el cáncer porque las células se han tenido que dividir más veces.

El resultado de esta combinación es una mayor proliferación celular y más mutaciones que pueden ir dotando a la célula de nuevas y mejores capacidades cancerígenas.

¿Cuánto tiempo tardar un cáncer en desarrollarse? Pues dependiendo del tumor, pero de meses a años, incluso décadas. Primero es todo muy lento, después pasa por una fase más rápida en la que ya hay muchísimas células que a su vez siguen dividiéndose. Posteriormente, vuelve a ser más lento por la falta de espacio y nutrientes.

Cáncer hereditario

Los cánceres hereditarios se asocian con la herencia de mutaciones que aumentan el riesgo de desarrollar un tumor maligno.

¿Esto quiere decir que cuando se hereda la mutación se produce el cáncer? Para nada, lo que ocurre es que se hereda un riesgo mayor que el de la población general.

Tenemos dos copias de cada gen, una heredada de la madre y otra del padre. Aunque, una copia deje de funcionar, en muchos casos, la otra puede seguir ejerciendo la función de ambas, sin que se produzca ningún problema de salud.

Si se hereda una copia mutada de un gen, todas las células del cuerpo tendrán dicha copia. En caso de que la copia "sana" sufra una mutación que afecte a su función, la probabilidad de desarrollar cáncer aumenta. *En genes que se asocien con cáncer hereditario.

Dicho esto, lo que ocurre en las personas que heredan una mutación vinculada con el cáncer hereditario es que ya tienen una copia del gen que “no funciona” o “funciona mal”. Entonces, si la otra copia se daña tienen altas probabilidad de que se inicie el proceso de carcinogénesis.

En cambio, en las personas que no heredan estas mutaciones, tienen que dañarse las dos copias del gen en cuestión y en la misma célula.

Generalmente, los genes vinculados con el cáncer hereditario son genes relacionados con la proliferación y el ciclo celular. Genes que inducen o restringen la división celular, o están involucrados en la reparación de errores del ADN.

También parece ser que hay SNPs que se vinculan al cáncer hereditario. Por separado estos SNPs tendrían poca influencia en el riego, pero al heredarse de forma conjunta podrían conllevar una serie de cambios que aumenten el riesgo de cáncer.

Ejemplo: cáncer de mama

Se estima que de todos los cánceres de mama el 5-10% de casos son hereditarios.

Respecto a los genes que pueden causar el cáncer de mama hereditario, destacan BRCA1 y BRCA2.

Sin embargo, mutaciones en estos genes suponen el aproximadamente el 25% de casos (del 5-10% de los casos hereditarios).

Ambos genes participan en la reparación del ADN.  

Su inactivación por una mutación aumenta el riesgo de que se produzcan mutaciones en otros genes que no puedan ser reparadas. Si estas mutaciones se producen en genes relacionados con el control del ciclo celular, puede empezar la proliferación celular descontrolada.  Por ende, heredar ya una copia dañada aumenta este riesgo.

En concreto, se estima que este riesgo es del 57% para los portadores de mutaciones en BRCA1 y de un 59% en portadores del mutaciones en BRCA2.

Además, aumentan el riesgo de desarrollar otros cánceres, aunque el de mama es el más asociado a estas mutaciones. Por ejemplo, mutaciones en BRCA1 aumentan el riesgo de cáncer de ovario en un 40% y mutaciones en BRCA2 en un 18%.

El estudio genético de estos genes está recomendado para una parte de la población que cumple unos criterios específicos, sobretodo relacionados con antecedentes familiares o antecedentes personales de cáncer.

No se recomienda hacer un cribado genético a toda la población porque la prevalencia mutaciones en estos genes en muy baja y es una prueba compleja.

Conclusión

  • El cúmulo de daños en el ADN, ya sea por mutaciones, marcas epigenéticas o ambas, pueden derivar en un aumento de la proliferación celular. A su vez, esto aumenta el daño en el ADN debido a que por cada división éste se replica.
  • Con el tiempo aparecen nuevas mutaciones que van dotando a la célula de “habilidades cancerígenas”. Aunque esto puede tardar años en ocurrir.
  • Los genes que más influyen en este proceso son genes que participan en el control del ciclo celular, inducción de la proliferación y reparación del ADN.
  • En los casos de cáncer hereditario, se hereda una copia dañada de un gen con un papel importante el control los procesos mencionados en el párrafo anterior. Esto aumenta el riesgo de cáncer puesto que si la otra copia se daña, el gen en cuestión no podrá ejercer correctamente su función.

Por si te interesa conocer más información acerca del cáncer de mama, te dejo el enlace de dos artículos científicos muy interesantes:

Recurrent and functional regulatory mutations in breast cancer

Hereditary breast and ovarian cancer: new genes in confined pathways

Por otra parte, aquí tienes el enlace a un artículo que escribí sobre biopsia líquida como método para el diagnóstico.

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