Cómo el estrés crónico afecta a la salud

Es bien sabido que el estrés puede causar un amplio abanico de problemas de salud tanto mentales como físicos. Sin embargo, ¿conoces cómo y por qué ocurre esto? Pues eso es lo que voy a explicar hoy en este post. Vamos a ver:

  • Qué ocurre en nuestro cuerpo cuando nos estresamos y por qué.
  • Cómo el estrés crónico afecta al sistema inmune a través de la genética.
  • Al final podrás encontrar una breve explicación sobre cómo ciertos hábitos de vida pueden mejorar nuestra salud, desde una perspectiva biológica.

Aquí tienes el podcast por si prefieres escuchar el post en lugar de leerlo.

¡Empecemos!

Estrés y función adaptativa ¿para qué sirve?

Para entender por qué nuestro cuerpo reacciona al estrés como lo hace, tenemos que remontarnos a la época de nuestros antepasados prehistóricos.

Imagina por un momento que vives en esa época. Ahora piensa que oyes un sonido inesperado. ¿Qué harías? Te pondrías en alerta para detectar si es una amenaza,  centrarías tu atención en ver y oír cualquier detalle, y estarías preparado para luchar o huir. Pongámonos en la situación de que ese sonido proviene de un depredador. En ese momento hay que tomar una decisión instantánea y actuar.

Si decidimos luchar o huir ¿qué tendría que ocurrir en nuestro cuerpo para tener mayor probabilidad de sobrevivir?

Necesitaríamos que se produjera un cambio en el flujo sanguíneo. 

Es decir, que nuestra energía se dirigiera principalmente a los músculos que vayan a intervenir, el sistema cardiovascular y respiratorio. 

Así, los músculos necesarios reciben el mayor aporte de nutrientes y oxígeno.

Pero para que estos sistemas puedan recibir ese extra de nutrientes y oxígeno, se tiene que estar reduciendo su transporte a otros sistemas. Esta es la otra cara de la moneda. Para sobrevivir, se favorece a los sistemas que nos ayudan en el momento crítico a expensas de los que no intervienen directamente (como el sistema inmune). 

Esto se debe a la actuación del sistema nervioso simpático (SNS), el encargado de enviar señales al cuerpo de alarma a través de la liberación de adrenalina y cortisol.

Cuando la amenaza desaparece, entra en acción el sistema nervioso parasimpático (SNP), el cual promueve el ahorro y recuperación de energía, y hace que nuestro cuerpo se repare.

El estrés surgió como una forma de sobrevivir a una amenaza que requería una reacción de lucha o huida.

El SNS promueve un estado de alarma.

El SNP promueve un estado de calma cuando nos sentimos a salvo.

Estrés prolongado y consecuencias

Estos procesos que hemos visto son muy efectivos cuando se trata de una situación puntual. El problema es que hoy en día es demasiado común que las situaciones estresantes se prolonguen en el tiempo y se produzca un estrés crónico. Actualmente nuestras “amenazas” son diferentes, pero la respuesta fisiológica de nuestro organismo es la misma.

La carga laboral, la presión en los estudios, las discusiones y conflictos, las prisas por llegar a todo y a todos sitios, son situaciones que pueden causar un estrés crónico. El simple hecho de pensar que vas a tener un problema con tu jefe, ya puede aumentarte las pulsaciones, hacer que estés alerta y preparado para cualquier cosa sin que el problema se haya producido.

Nuestro cerebro sufre cambios en respuesta al estrés ¿lo sabías? En principio esto sucede para permitirnos adaptarnos mejor a estas situaciones y lo tengamos más fácil cuando nos vuelvan a ocurrir.

No obstante, cuando el estrés es crónico los cambios digamos que “se producen en exceso”.  Estos cambios que pueden repercutir en nuestro comportamiento y en el funcionamiento de otros sistemas. A su vez, éstos pueden producir cambios epigenéticos en el cerebro. Los cambios epigenéticos son ajustes que van a hacer que los genes funcionen de forma diferente, por ejemplo que tengan una actividad más baja de lo que deberían o a la inversa.

En otras palabras, el estrés puede causar un desajuste en los circuitos neuronales que se encargan de tomar decisiones, la ansiedad, el estado de ánimo… Esto afecta al funcionamiento de los sistemas hormonal, neurológico e inmune, y al metabolismo.

Este desequilibrio aumenta el riesgo de sufrir ansiedad, depresión, esquizofrenia, enfermedades cardiovasculares, problemas de insomnio, enfermedades autoinmunes, etc.

Respuesta una situación de estrés y regreso a la calma

El estrés crónico por situaciones cotidianas causa desequilibrios en nuestros sistemas hormonal, neurológico e inmune, y en el metabolismo. Estos desequilibrios aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades.

Un ejemplo en la vida real

Por un hecho puntual podemos tener necesidad de adoptar un comportamiento vigilante. Sin embargo, cuando el peligro pasa, puede costar dejar de tener esa actitud. En el caso enfermedades como la ansiedad y la depresión crónica, puede ser necesario recurrir a terapias conductuales y farmacológicas para poder “recuperar” el estado mental previo

Cómo afecta el estrés al sistema inmune a través de la genética

Las evidencias científicas sugieren que los problemas de salud consecuencia del estrés se deben en gran parte por que aumenta la tasa de deterioro del sistema inmune. Este deterioro recibe el nombre de inmunosenescencia y ocurre con la edad, pero con el estrés se acelera.

La consecuencia de este deterioro es que el sistema inmune no puede responder de forma adecuada a la presencia de un agente patógeno, y causa un estado proinflamatorio de bajo grado pero crónico.

Vamos a ver cómo el estrés puede afectar al funcionamiento del sistema inmune a través de alteraciones en la genética, pero primero necesito contarte brevemente qué son los telómeros y la telomerasa.

Los telómeros son ADN que se sitúa en el extremo de los cromosomas y los protege de que sufra alteraciones.

Cuando una célula se divide, los telómeros se acortan como consecuencia del proceso. 

No obstante, tenemos una proteína (concretamente una enzima) que se encarga de mantener estos telómeros y retrasar que se acorten demasiado. Esta enzima es la telomerasa.

Cuando los telómeros se han quedado ya muy cortos, la célula sufre mutaciones que hacen que muera antes de acabar de dividirse. 

Sin embargo, antes de llegar a ese extremo la célula pasa por el envejecimiento. 

Este envejecimiento se debe a alteraciones epigenéticas en el ADN debido a la pérdida de integridad de los telómeros.

Los círculos rojos marcan los telómeros

Te cuento esto porque el estrés crónico se asocia con un acortamiento en los telómeros y afecta a la función de la telomerasa (que recordemos que era la encargada de evitarlo). El estrés crónico causa un desequilibrio en el sistema inmune.

El estrés crónico desencadena una serie de respuestas que se retroalimentan. Es decir, forman como un bucle. En consecuencia, se produce el acortamiento de telómeros y la alteración en la actividad de la telomersa, lo cual conduce a la inmunosenescencia. *Estrés oxidativo: cuando las reacciones que tienen lugar en la célula liberan un exceso de moléculas que oxidan, lo cual daña a la célula y la deteriora.

Alteraciones en la actividad de la telomerasa por el estrés crónico

Hay estudios que sugieren dos tipos de efectos que se pueden producir:

  1. Aumenta la actividad de la telomerasa

La inflamación crónica hace que las células del sistema inmune se dividan más lo cual acorta los telómeros. Para evitar este acortamiento se aumenta la telomerasa, pero no se consigue evitarlo porque el daño es grande. 

Además que se aumente su actividad demasiado puede ser contraproducente, porque podría aumentar más el envejecimiento de la célula. Ningún extremo es bueno.

  1. Disminuye la actividad de la telomerasa

El estrés oxidativo afecta a genes encargados de que la telomerasa esté en el lugar correcto cuando se necesite. Eso hace que haya menos cantidad en el núcleo de la célula (que es donde debería estar principalmente). Por otra parte el estrés oxidativo promueve el acortamiento de los telómeros. Todo ello tiene como resultado el aumento de susceptibilidad a infecciones, lo cual aumenta el deterioro del sistema inmune y de los telómeros.  

Alteraciones en la telomerasa se han encontrado en estudios sobre enfermedades cardiometabólicas, autoinmunes y mentales (depresión, esquizofrenia, estrés postraumático).

El estrés crónico acorta los telómeros de las células del sistema inmune, lo cual aumenta el riesgo a que empeore nuestro estado de salud.

Cómo el estilo de vida puede afectar a la telomerasa

La buena noticia de todo esto es que igual que los factores externos pueden afectarnos negativamente, pueden hacerlo positivamente y ¡esto depende completamente de nosotros mismos!

Una alimentación saludable y ejercicio físico se asocian con una actividad de la telomerasa adecuada. Pero como eso ya lo tienes muy sabido y el tema del post es el estrés, ¿sabes que actividades pueden ser beneficiosas en el manejo del estrés y de nuestras emociones? Pues actividades como la meditación, el mindfulness, o actividades que hacen que tengamos un propósito o nos ayuden a relacionarnos con otras personas.

Hay estudios que demuestran que practicar meditación mejora la actividad de la telomerasa. Aunque se desconoce cómo exactamente, parece lógico pensar que al reducir nuestra sensación de estrés, evitamos los desequilibrios en los sistemas hormonal, neurológico e inmune, y reducimos el estrés oxidativo.

Además hemos hablado sobre que nuestro cerebro cambia para ayudarnos a adaptarnos al estrés aunque eso nos pueda causar problemas si es en exceso. Pues también cambia de forma positiva en respuesta a estas actividades que nos hacen sentir bien.

En mi opinión es lógico que aquellas actividades que nos ayuden a sentirnos tranquilos van a evitar que se active el sistema nervioso simpático (ese que nos prepara para responder a amenazas). Con ello evitamos que se produzcan desequilibrios que afectan a nuestra salud. Además se activaría el parasimpático (ese que promueve la reparación de nuestro cuerpo dónde hace falta y ayuda a mantener la salud).

 

Nuestro cuerpo responde a estímulos externos para bien y para mal. Así que ¡vamos a aprovecharlo en positivo! Es posible aprender a manejar nuestras emociones y el estrés, así como es voluntad nuestra tener una dieta sana y realizar ejercicio. Suponen un esfuerzo pero sobre todo al principio, después se convierten en un hábito y es más fácil llevarlas a cabo porque te hacen sentir bien.  Ya ves que el beneficio hace que valga mucho la pena.

5 respuestas a «Cómo el estrés crónico afecta a la salud»

  1. Hola Nerea. Me ha encantado la forma de tratar el tema y el modo en que lo has redactado, ya que tratándose de temas tan complicados y con tantos conceptos enrevesados, has conseguido hacer que parezca sencillo y que sea fácil de entender. Además de que debido a los tiempos que han venido y que están por venir, nos va a ayudar mucho.
    Por último decirte que ha sido una gran idea el podcast.
    Un saludo y mucho ánimo.

    1. Hola Arturo, Muchísimas gracias por tu comentario, tu opinión es muy valiosa para mí. Saber que alguien del I.M.Nacional y que conoce la complejidad de este tema, piensa que lo he abordado de forma adecuada y que puede ser de ayuda, me anima mucho a seguir con este proyecto de divulgación.
      Un saludo y ánimo también para ti en estos tiempos.

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