Descubre cómo la alimentación influye en la salud a través de la genética

¿Cuántas veces has oído lo importante que es tener una buena alimentación? Pero, te has planteado ¿cómo la dieta influye en la salud?

Te adelanto que es algo que va mucho más allá de ingerir los nutrientes necesarios. Y eso, es lo quiero contarte hoy.

Aquí tienes el pódcast por si prefieres escuchar en lugar de leer. 

¡Empecemos!

¿Cómo puede la alimentación afectar a la salud?

El primer “cómo” lo conoces, y por eso no me voy a extender: con la alimentación ingerimos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita para funcionar.

El segundo “cómo” es la clave de las diferencias que observamos entre personas.  Por ejemplo, es el motivo por el que nuestro comportamiento frente a la comida puede cambiar, como saciarnos más con una dieta rica en proteínas o en grasas; o tener mayor tendencia por los dulces o el picoteo entre horas. También es la razón por la que una misma dieta no tiene porqué ser la mejor para todos.

Este “cómo” es que los nutrientes interactúan con nuestra genética, y viceversa.

Nutrigenética: cómo la genética influye en el metabolismo de los nutrientes

Todas las personas tenemos los mismos genes porque somos de la misma especie. Sin embargo, la información de estos genes puede ser diferente. De ahí que todos seamos personas, pero seamos distintos.

Por ejemplo, un gen tiene la información para el color de ojos, pero el color puede ser distinto. Estas informaciones distintas reciben el nombre de variantes. Es decir, yo puedo tener una variante que me hace tener los ojos marrones, y otra persona una variante que hace que sus ojos sean azules. Tenemos un mismo gen, pero diferentes variantes. 

Representación de diferentes variantes para un mismo gen.

Pues con el metabolismo ocurre lo mismo. Todos tenemos genes que indican a nuestras células como tienen que actuar para convertir los alimentos en energía. Pero estos genes pueden tener información diferente, es decir, puede haber personas con variantes distintas.

¿Qué implica esto?

Que las células de personas con diferentes variantes, recibirán instrucciones algo distintas para hacer una misma función del metabolismo.

Esto es lo que estudia la nutrigenética. Cómo las variantes genéticas influyen en el funcionamiento del metabolismo. Te pongo unos ejemplos para que quede mucho más claro.

Ejemplo 1: Hay personas que se sacian más con una dieta rica en proteínas.

Nuestras células tienen moléculas llamadas “receptores” que les indican que tienen a su alrededor. Un tipo de estos receptores es el encargado de detectar el nivel de aminoácidos que tenemos. Cuando detecta que hay menos de lo que debería, dispara un mecanismo para solucionarlo.

Este mecanismo es el hambre, porque si comemos, aumenta la cantidad de aminoácidos que tenemos.  Sin embargo, esto se soluciona antes si comemos alimentos proteicos.

Hasta aquí todo bien. Lo que puede ocurrir es que haya una variante genética que tenga una información un poco distinta de cómo tienen que funcionar estos receptores. Esta información consiste en que den la voz de alarma de “no quedan muchos aminoácidos… ¡hay que comer!” antes de lo que lo hacen los receptores de otras personas.

Por eso, las personas que tienen esta información genética, sienten hambre con más frecuencia y/o se sacian más con dietas ricas en proteínas.  

Con las grasas ocurre lo mismo, pero con otros receptores que se encargan de detectar el nivel de grasas. 

Células con diferentes variantes genéticas, pueden interpretar de forma diferente lo que es suficiente o no.

Conocer esta información puede ayudarnos a entender porque a ti puede funcionarte algo que a alguien de tu entorno no le haya funcionado, o al revés. Además, en caso de estar a dieta para perder peso, puede ayudar a diseñar una dieta que sacie más y permita una continuidad más fácil.

De hecho, el gen del receptor de los niveles de aminoácidos es el FTO, y es el que tiene una mayor asociación con la obesidad.

Pero ¡ojo! Esto no quiere decir que si tienes la variante que hace tener más sensación de hambre ya vayas a tener obesidad. Es algo que aumenta el riesgo, pero hay otros genes y otros factores que intervienen.

Es más, yo tengo la variante de este gen, asociada con más riesgo para la obesidad, y estoy y he estado siempre, delgada. Aunque, es verdad que suelo tener hambre antes que la gente que me rodea, y llevó muy mal aguantar el hambre. De hecho, es habitual que tenga que comer algo cada 2/3 horas, aunque sea algo ligero entre comidas. Muchas veces es más cuestión de frecuencia que de cantidad. 

 

Ejemplo 2: hay personas a las que les cuesta mucho quemar grasas con el ejercicio, y otros que las queman enseguida.

Pues, también hay genes que influyen en esto. Por eso, puede que te esfuerces mucho en el gimnasio y no tengas los mismos resultados que otros que se esfuerzan menos, o al revés.

Esto ocurre porque, los genes encargados de controlar la quema de grasas en respuesta al ejercicio, tienen variantes que dan instrucciones diferentes a las células.

Pero bueno que sepas que quemar grasas más lentamente puede ser una ventaja, sobre todo en deportes de resistencia. Para que te hagas una idea, algunas variantes que ralentizan la quema de grasas, se han visto en mayor frecuencia en deportistas de élite.  Aunque, en caso de llevar una vida sedentaria pueden aumentar el riesgo de obesidad.

Por ejemplo, hay un gen llamado ADRB2 que tiene las instrucciones para un receptor encargado de activar el mecanismo que quema las grasas. Se han encontrado variantes que hacen que este receptor tarde más en activarse y ralenticen la quema de grasas. Por ello, parece que aumenta el riesgo de obesidad.

Células con diferentes variantes genéticas, pueden interpretar de forma diferente cuándo es mejor empezar a quemar grasa en respuesta al ejercicio.

Entonces dos personas con una genética distinta, en genes que intervienen en la quema de grasa durante el ejercicio, hace que puedan tener resultados diferentes con el mismo tipo de ejercicios.

Nutrigenómica: cómo los nutrientes afectan a la actividad de los genes

Acabamos de ver como la genética influye en el metabolismo. Pero la alimentación también afecta a los genes. Así que en este apartado vamos a ver cómo ocurre esto.

Básicamente, los componentes de la dieta afectan a lo que se conoce como “expresión genética”. Esto es lo que estudia la nutrigenómica.

¿Pero que es la expresión genética? Pues digamos que es un sistema de regulación que tienen los genes para funcionar de formas diferentes, según la ocasión lo requiera.

En otras palabras, los genes son los que tienen la información para producir proteínas, pero no todas las proteínas nos hacen falta siempre en las mismas cantidades.

Entonces los genes “activan el mecanismo de producir proteínas” cuando se necesitan y en la cantidad en la que sean necesarias. Esto se regula a través de la expresión genética. 

Para que te hagas una idea, una molécula se une a un sitio del ADN y le indica si tiene que “activarse” (que se dice “expresarse”), o si al contrario tiene que “inactivarse” (que se dice “silenciarse”).

Los nutrientes pueden regular la expresión genética

Los nutrientes pueden tener la capacidad de afectar a este “encendido/apagado” de los genes, a través de diferentes mecanismos.

Por ejemplo, uno de estos mecanismos es el siguiente:

Los nutrientes se unen a una molécula capaz de unirse al ADN para dar la señal de activarse/desactivarse (reciben el nombre de “factor de transcripción”). De este modo, la célula detecta que está ese nutriente y se pone manos a la obra para metabolizarlo.

Los nutrientes pueden unirse a factores de transcripción para modificar la expresión genética.

Lo que pasa es que pueden hacer lo mismo con otros genes que no están directamente relacionados con el metabolismo. Por ejemplo, lo que ocurre con los genes que producen mediadores inflamatorios y el té verde.

La inflamación es un mecanismo que nos ayuda a combatir infecciones. En cambio, si se produce en exceso o es crónica, puede causar problemas de salud; o bien, agravar los existentes. Pues los componentes bioactivos del té verde ayudan a controlar la actividad de estos genes inflamatorios, reduciendo su actividad. Por eso, se dice que tiene propiedades antiinflamatorias.

Alimentación, genética y salud

Con el avance de los conocimientos sobre genética y nutrición, ha surgido la genómica nutricional. El objetivo de esta ciencia es comprender como interaccionan la alimentación y los genes, y su efecto en la salud.

Aplicando los conocimientos obtenidos, ¿qué podría ser posible?

Podría ser posible detectar a personas con riesgo de desarrollar enfermedades comunes y adaptar su alimentación para reducir dicho riesgo, o disminuir la gravedad de la enfermedad si ya se ha desarrollado. 

Es decir, podría haber dietas personalizadas según la genética como parte del tratamiento de las enfermedades y la mejora de la calidad de vida.

En la obesidad ya se está llevando a cabo. Hay test genéticos que miden tu riesgo de tener obesidad y te ofrecen recomendaciones nutricionales personalizadas para perder peso o controlarlo.

Incluso existen test para ayudarte a adaptar tu alimentación a tu genética para obtener un mayor rendimiento deportivo. Así, deportistas de élite o personas que tengan objetivos deportivos, pueden conocer mejor que dieta es más beneficiosa para ellos, en función de que variantes genéticas tengan.

Ideas destacadas

  1. Somos diferentes genéticamente y los genes afectan a la actividad del metabolismo. Por eso:
  • Lo que ha unos les funciona puede no funcionarles a otros, en lo que respecta a dieta y ejercicio.
  • Ciertos comportamientos frente a la comida como sentir hambre pueden estar influenciados por la genética, así que hay encontrar cómo saciarse de forma saludable pero no sentirse mal por necesitar comer.
  • Las variantes genéticas que participan en el metabolismo pueden hacer que tengamos más predisposición a sufrir obesidad, diabetes, síndrome metabólico y otras relacionadas. Pero no quiere decir que lo vayamos a sufrir seguro. Par ello, entran en juego otros factores que podemos controlar, como la alimentación y el ejercicio.

2. Los nutrientes y compuestos bioactivos pueden afectar a la expresión genética, y así afectar a la salud. Para bien y para mal.

Esto permitirá en el futuro personalizar la dieta de personas en riesgo a desarrollar enfermedades o mejorar la calidad de vida de personas con algún problema de salud.

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