¿Por qué engordo? Obesidad, genética y ambiente

¿Por qué hay personas que engordan con facilidad y/o les cuesta perder peso aunque tengan hábitos de vida saludables? Y a la inversa, ¿por qué hay personas que sin esfuerzo se mantienen delgadas? Seguro que te has planteado estas preguntas alguna vez y sabes que la genética tiene algo que ver con la obesidad.

Ahora te planteo otra cuestión:

¿Por qué el porcentaje de personas con obesidad ha aumentado tanto en la población en los últimos 50 años? La genética no ha podido cambiar tanto y tan extremadamente rápido. Esto sugiere la importancia del ambiente, es decir, de los hábitos de alimentación, ejercicio, etc.

En este post vas a poder leer sobre:

  • Cómo pueden los genes aumentar nuestro riesgo de obesidad.
  • Por qué a lo largo de la evolución se han mantenido genes que favorecen la obesidad, cuando es un problema que puede causar muchas complicaciones en la salud.
  • Qué consecuencias sufren los hijos de mujeres que estando embarazadas pasaron hambre y por qué (te recomiendo que no te pierdas esta explicación porque es muy interesante).

Te adelanto que detrás de la obesidad están los cambios en el estilo de vida y la llamada “predisposición genética” (en este caso este término que hace referencia a que nuestra genética nos dificulta mantener el peso. En el post predisposición genética ¿qué es eso? Puedes ver más detalles).

¿Cómo la genética puede aumentar el riesgo de obesidad?

Primero quiero hacer la siguiente aclaración.

Un gen puede tener más de una variante. Por ejemplo, un gen  tiene la información del color de ojos, pero los ojos pueden ser azules, verdes, marrones…cada color sería una variante. En otras palabras, el gen tiene información de una misma característica (color de ojos) pero la información es diferente (color distinto = variante diferente).

Te digo esto porque todos tenemos los genes que te voy a comentar a continuación, pero pueden tener información que aumente el riesgo de obesidad, o una información que no lo haga (aquí información es sinónimo de variante).

Te pongo algunos ejemplos para que te hagas una idea de cómo los genes pueden hacer que engordemos más fácilmente:

Gen

¿Qué hace la variante que aumenta el riesgo de obesidad?

FTO

Hace que sientas más hambre y te incita a comer más (sobretodo proteínas).

MC4R

Hace que sientas más hambre y te incita a comer más (sobretodo grasas).

TASR2

Aumenta la preferencia por comer alimentos dulces.

ADRB3

Reduce la rapidez en la que se queman grasas en respuesta al ejercicio.

Hay variantes genéticas que nos predisponen a un patrón alimenticio que aumenta el riesgo de obesidad; así como, otras pueden enlentecer la quema de grasa a nivel basal y en respuesta al ejercicio.

¿Por qué a lo largo de la evolución se han mantenido genes que favorecen la obesidad?

Desde la perspectiva de la evolución, hay varias teorías que intenta dar explicación a por qué puede existir esta predisposición genética a la obesidad. ¡Vamos a ver que dicen dos de ellas!

1. Punto de vista adaptativo

Según esta teoría, para nuestros antepasados prehistóricos era ventajoso tener una genética que les permitiera acumular grasa y que estas reservas se gastaran lentamente

Los genes que permitían almacenar grasa de forma eficiente se conocen como “genes ahorradores”. Personas con estos genes tenían más probabilidad de sobrevivir en épocas de escasez de alimentos y podían tener energía para desplazarse, cazar, huir… 

Es decir,  se beneficiaban de las ventajas de las reservas de grasa, pero muy probablemente no llegaban a tener obesidad porque la cantidad de comida disponible era baja.

Los periodos de hambruna se han sucedido durante muchos miles de años y durante todo este tiempo, el poder acumular grasa y estar fisiológicamente preparado para subsistir con reservas podía ser lo que marcara la diferencia entre vivir o no. De hecho, puede observarse este comportamiento de almacenar reservas en animales que hibernan o que migran grandes distancias.

En la actualidad, en los países desarrollados no hay épocas de hambruna, por lo que estos genes en lugar de ser una ventaja se convierten en un factor de riesgo para la obesidad.

Ambiente y genética que explican la obesidad en el punto de vista adaptativo

Esta teoría es la más popular, pero el principal argumento en contra que se le plantea es el siguiente. 

Si los genes ahorradores supusieron tanta ventaja a nuestros antepasados se extenderían en gran medida por la población, pero actualmente hay mucha gente con acceso a alimentos que está delgada.  Incluso en países que la obesidad afecta a un porcentaje elevado de la población, sigue habiendo mucha gente delgada.

2. Punto de vista neutral

Esta hipótesis se basa en el hecho de que muchos animales salvajes pueden regular su peso entre dos límites, uno inferior y otro superior. 

Si el peso se queda por debajo del límite inferior existe el riesgo de morir de inanición e intentarán aumentar de peso. Si el peso excede el límite superior, tratarán de bajar de peso por el riesgo a ser depredado. 

Es muy probable que el control del peso ocurriera también en los primeros homínidos debido a los riesgos de depredación a los que estuvieron sometidos y a la escasez de alimentos.

Límites de peso corporal, riesgos asociados y ajustes de peso voluntarios

No obstante, con la evolución del comportamiento social, la fabricación de herramientas y la utilización del fuego, esta presión de depredación tuvo que disminuir

Por tanto, ya no había una fuerza tan potente que mantuviera ese límite superior del peso que era mejor no sobrepasar. Sin embargo, la disponibilidad de alimentos sería baja como para llegar a tener obesidad. En consecuencia, genes que predisponían a la obesidad no conferían ni ventajas ni desventajas y se pudieron mantener en algunas poblaciones por azar (en genética este proceso de selección se conoce como deriva genética).

En la Antigua Grecia, en el siglo V a.C. Hipócrates sugería curas para la obesidad, con lo cual ya debía haber obesidad en un número suficiente de personas para elaborar teorías de tratamientos posibles; y además, se debía tener una percepción negativa de la misma porque interesaba curarla. En esta época, algunas regiones y clases sociales ya tenían suficiente acceso a alimentos, lo cual es compatible con que ya se registraran casos de personas con obesidad.

Los datos en el siglo XX de disponibilidad de alimentos y obesidad también apoyan a esta teoría. Después de la primera guerra mundial hubo más acceso a alimentos en algunos países en los que aumentó la proporción de personas con obesidad. No obstante, con la llegada de la segunda guerra mundial ambos volvieron a disminuir.

Actualmente, en los países desarrollados hay una disponibilidad de alimentos total y una segunda oleada histórica de obesidad. También el sedentarismo ha aumentado en gran medida las últimas décadas.

¿Qué teoría es la correcta sobre la predisposición genética a la obesidad?

Pues no existe un consenso. No hay un acuerdo sobre cómo los genes que predisponen a la obesidad se han mantenido hasta nuestros días, cuando es una enfermedad que causa muchas complicaciones en la salud.

Lo que sí es seguro es que el estilo de vida actual tiene gran responsabilidad en la proporción de personas con obesidad que hay hoy en día en la población. Este ambiente desfavorable tiene un mayor impacto en personas que tienen predisposición genética para engordar.

Dicho esto me gustaría contar un hallazgo muy interesante, para que veas el gran impacto que puede tener el ambiente en la genética y el peso corporal.

Mujeres embarazas en época de hambruna, ¿qué consecuencias hay para el bebé?

La llamada “hambruna holandesa” (Dutch famine en inglés) es un periodo que tuvo lugar los últimos 5-6 meses de la Segunda Guerra Mundial en la que se impidió el suministro de alimentos en Holanda. 

En ese momento hubo mujeres que estaban embarazadas, y los datos genéticos y de salud de sus descendientes han sido estudiados para ver si sufrieron consecuencias a causa de la escasez de alimentos de sus madres.

Los resultados indican que cuando una mujer pasa hambre durante el embarazo, su hijo/a tiene más probabilidad de sufrir obesidad, enfermedades coronarias, diabetes tipo 2, dislipemia y esquizofrenia. En experimentos con modelos animales también se ha observado lo mismo.

La genética puede adaptarse al entorno antes de nacer y aumentar el riesgo de obesidad

La madre cuando pasa hambre “envía señales” al bebé que modifican su ADN para que se prepare a vivir en un ambiente en el que no hay mucha comida. Lo que pasa es que esta situación fue un periodo puntual y esos mismos bebés no tuvieron que pasar una época similar durante su vida. 

Esas modificaciones genéticas cuando tienes disponibilidad de alimentos suponen una desventaja para la salud. Hay evidencias que sugieren que el mecanismo biológico que permite esta conexión entre el ambiente que vive la madre y modificar el ADN del feto, es la epigenética.

La epigenética es un proceso mediante el cual es posible “cambiar” la actividad de un gen sin cambiar la secuencia del ADN. Esto se consigue porque se añaden “marcas” al ADN que indican si los genes tienen que tener más actividad o menos. 

Te pongo un ejemplo simplificado con el gen de la insulina

Puedes tener una secuencia de la insulina que haga que funcione correctamente, pero en tu ADN se añaden marcas que dicen que ese gen tiene que funcionar (en genética se conoce como “expresarse”) menos. En consecuencia, tendrás menos insulina en tu cuerpo, y por ello tu riesgo de tener diabetes y obesidad aumentaría en gran medida. De hecho, los bebés de madres que pasaron hambre tenían menos insulina.

La epigenética permite que cuando una mujer embarazada vive en un «ambiente hostil», el ADN de su hijo/a se adapte a dicho ambiente. En el caso de adaptarse de esta manera a la hambruna puede ser una desventaja si después hay disponibilidad de alimentos. 

2 respuestas a «¿Por qué engordo? Obesidad, genética y ambiente»

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